Conservando carreteras también se mitiga el cambio climático

  • Las carreteras en malas condiciones aumentan el consumo del combustible de los vehículos.
  • La conservación del patrimonio vial de un país contribuye significativamente con el medio ambiente del planeta.

    Tegucigalpa.- Las carreteras y las obras de infraestructura garantizan el progreso socioeconómico, el desarrollo sostenible y la preservación del medio ambiente de un país. Así ha quedado manifiesto en la cumbre mundial de Niza que reúne a decenas de países procedentes de distintos continentes para intercambiar temas sobre la gestión eficaz del patrimonio vial.

    La conservación de carreteras se presentó en la cumbre como una eficaz herramienta para combatir el cambio climático y alcanzar los objetivos adquiridos en la Conferencia de París sobre el Clima, acuerdo mundial que busca compromisos de los gobiernos para reducir las emisiones de los gases de efecto invernadero.

    La conservación de las carreteras: ¿Una buena inversión?

    Distintos estudios han demostrado que la adecuada conservación de las carreteras contribuye a la reducción de emisiones de gases CO2 (dióxido de carbono), ya que cuando un vehículo transita por una carretera en buen estado su consumo de combustible disminuye. La pavimentación o rehabilitación de una carretera puede evitar la emisión de 36 kg. de CO2 procedentes de los vehículos que la circulan.

    Cuando el transporte en general circula por pavimentos deteriorados: mala superficie de rodadura, grietas y baches, no solo inciden negativamente en la seguridad y comodidad de la conducción o en el incremento de los costos del viaje, una mala carretera incrementa el consumo de combustible de los vehículos que circulan por esa vía y, por ende, las emisiones de CO2.

    Entre las conclusiones del documento elaborado para el día Internacional de la Conservación de Carreteras (IRMD por su sigla en inglés) cada metro cuadrado de pavimento bien conservado puede evitar la emisión de hasta 2.350 kg de CO2 procedentes de los vehículos que por él circulan. Mantener las carreteras en un adecuado estado de conservación es la acción en la que más pueden contribuir las naciones para reducir las emisiones de CO2 procedentes del transporte por carretera.